#Por qué las empresas necesitan ahora una visión de futuro
Más allá de los beneficios, se trata de vidas
Los llamamientos a la acción política son cada vez más fuertes. Las redes empresariales reclaman medidas decisivas para sacar a Alemania y Europa del inminente estancamiento. Al mismo tiempo, sin embargo, se observa que muchas empresas (también aquí, en Renania del Norte-Westfalia) no ven su propio papel en esta ecuación. Esperan, exigen, dudan. Parecen pasar por alto el hecho de que ellas mismas son actores que pueden y deben desempeñar un papel decisivo en la configuración del futuro.
Esta "espera de la política" es, en efecto, una señal fatal. Revela un desequilibrio peligroso y una actitud que podría resultar fatal en tiempos de crisis múltiples, desde el cambio climático y los trastornos tecnológicos hasta los cambios geopolíticos.
El dilema de la maximización del beneficio en tiempos de incertidumbre
Durante décadas, la máxima fue clara: maximizar los beneficios para los accionistas. Todo lo demás era secundario. Puede que esto funcionara en tiempos estables. Pero hoy, cuando las condiciones cambian rápidamente y la incertidumbre es elevada, este único enfoque conduce a menudo a la pasividad.
"Estamos esperando señales claras": Las empresas dudan en invertir en descarbonización, digitalización o nuevas áreas de negocio porque las condiciones del marco político aún no son "perfectas" o faltan subvenciones.
"No podemos prescindir de la política": La responsabilidad de las infraestructuras en mal estado, la escasez de personal cualificado o los cuellos de botella en la innovación se delega completamente en el Estado.
La "profecía autocumplida": Si todos esperan señales claras, nadie actúa proactivamente. La expectativa de estancamiento conduce al estancamiento porque nadie da el primer paso. El dinero "se escapa" en proyectos ineficaces porque el sector privado no actúa como socio crítico y ejecutor.
El resultado es una inercia paralizante que nos cuesta muy cara como sociedad y lugar de negocios.
La necesidad de una visión más allá del puro beneficio
Lo que necesitamos, en cambio, es un nuevo tipo de liderazgo empresarial y una visión que vaya más allá de la maximización del beneficio a corto plazo. No se trata de ignorar el beneficio, sino de entenderlo como el resultado de una estrategia global y sostenible.
Tal visión se caracteriza por los siguientes rasgos:
- Orientada por el propósito: ¿Cuál es el propósito más profundo de la empresa más allá de ganar dinero? ¿Cómo contribuye a resolver los problemas sociales? Este propósito debe ser creíble y guiar las acciones de la empresa.
2 Creación de valor a largo plazo para todas las partes interesadas: Las empresas deben reconocer que su éxito a largo plazo no depende sólo de los beneficios trimestrales, sino del valor que crean para empleados, clientes, proveedores, la sociedad y el medio ambiente. Esto incluye invertir en cadenas de suministro sostenibles, condiciones laborales justas o innovaciones ecológicas.
3 Acción proactiva y deseo de forjar el futuro: En lugar de limitarse a reaccionar o plantear exigencias, las empresas deben tomar ellas mismas la iniciativa. Esto significa
Invertir en sostenibilidad: No esperar a la ley de calefacción, sino invertir ya en edificios y procesos energéticamente eficientes.
Investigación y desarrollo: Impulsar innovaciones propias que aceleren la transición a una economía verde y digital.
Desarrollo de los empleados:* Invertir mucho en formación continua de la plantilla para contrarrestar la escasez de mano de obra cualificada y dominar la transformación internamente.- Asociaciones para infraestructuras:** No se limite a quejarse de las deficientes infraestructuras, sino que participe activamente en asociaciones público-privadas para impulsar soluciones.
4 Resiliencia a través de la adaptabilidad: Esta visión permite a las empresas ser más resistentes a los choques externos. Las que invierten pronto en tecnologías sostenibles dependen menos de los combustibles fósiles. Las que construyen cadenas de suministro diversificadas son menos susceptibles a las crisis geopolíticas.
- Asociaciones para infraestructuras:** No se limite a quejarse de las deficientes infraestructuras, sino que participe activamente en asociaciones público-privadas para impulsar soluciones.
La oportunidad de la iniciativa
Cuando las empresas empiezan a salir de esta pasividad y desarrollan una visión que va más allá del próximo informe trimestral, pueden convertirse en los verdaderos motores del cambio. Pueden hacerlo:
- Recuperar la confianza: Con los empleados, los clientes y la sociedad.
- Acelerar la innovación:** Mediante la investigación y el desarrollo internos y audaces proyectos piloto.
- Ser más atractivas para el talento:** Las generaciones más jóvenes, en particular, buscan un sentido a su trabajo.
- Ser más rentables a largo plazo: Porque están posicionadas para el futuro y minimizan los riesgos.
Es ilusorio creer que la política puede resolver todos los problemas por sí sola. Las grandes transformaciones de nuestro tiempo requieren un esfuerzo conjunto y un nuevo papel para las empresas. Es hora de que las empresas reconozcan su propio poder y responsabilidad y desarrollen una visión centrada no sólo en sus propios beneficios, sino también en una sociedad sostenible. Sólo así podremos evitar la amenaza del estancamiento y forjar un futuro próspero.
Hoja de ruta estratégica para los responsables de la toma de decisiones